S?bado, 13 de febrero de 2010
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sara ordenó los vestidos

como los dedos después del amor


imaginó que una mano jamás caería

en las señas del sufrimiento

o la ilusión de alguien que se sostiene

sin ser ella la otra mano


pensó un jugo de quietud

bebió pequeñas decenas de hombres nuevos

que por reír

venderían sus pelos sin carne

o molerían los huesos de los más viejos como alimento


sara alteró el orden de sus nombres para

hacer el amor de los otros sin tener que recordarlos

y estarles debiendo una mirada de alivio


calculó un recinto donde cubrir

su espalda y el dolor de los testigos

susurró alguno de los posibles pero

no pudo prometerse


luego

entre dos láminas de acero

dejé de nombrarla sin saberlo


Publicado por emilianomartinez @ 13:45
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