tu mirada mujer
siempre será fresca,
aunque acuda a ella
temprano mi reclamo
(vea, esto es un asalto, así que no levante la perdiz que la cosa está fulera,
haga de cuenta que no pasa nada, los de palo afuera)
y no sea sino el espanto,
el silencio amigo
que conspira de nuevo
(oiga, oiga, no trate de pasar la página, estoy armado y me pongo muy nervioso
cuando la gente saltea los momentos difíciles, o de final dudoso)
como antes
a favor de la soledad
del olvido
y otras políticas,
(así, no deje de leer, y no me mire con esa cara caramba, ya sé que no es muy decente, es la crisis vió?, uno hace lo que puede, en fin, siga, siga que viene gente...)
el que traiga
como corolario
de tu risa, la gota y el veneno
lo malo y lo bueno
(en qué estábamos... ah! el asalto sí... escuche, la situación es la siguiente:
resulta que soy miope, y sin sociedad médica sabrá usted que ni soñar con lentes...)
en el fondo mas agudo
del indigente tiempo lento
de mi nuevo siglo
apenas vencido,
(así que he decidido, como decirle, hacerme de unos órganos mas o menos convenientes
como para sobrellevar la necesidad entiende?, ... pero que hace? suéltese esos dientes)
tu mirada será
siempre esa,
mujer cautiva
presa presa
(...que no me interesan sus postizos señor, dígame una cosa usted no escucha
lo que hablo?, sepa que para entender no se necesita trabar lucha...)
aunque ahora
sea tarde,
y el reclamo sea viejo
( a ver si entiende: he venido por sus ojos nuevos recién leídos
y aquí me los llevo ya que ha caído...)
y lo viejo
que si ojos
(...querido lector amigo)
me envejezca
(...en esta trampa tan vieja).
mención “A Palabra Limpia 8” (Montevideo, 2004)